El nombre con el cual en la actualidad venimos designando este palacio ubetense nos viene dado por su pertenencia, durante tiempo, a los descendientes de Don Lope de la Cueva y Guzmán, primer conde de Guadiana desde 1711 por designación de Felipe V.

Ya Lampérez, para quien el palacio era de "un plateresco envuelto por un soplo de clasicismo, que no llega a embotar su fantasía, pero la robustece y solidifica", indicaba que su fábrica debía haberse llevado a cabo durante el reinado de Felipe II.

Palacio de Los Condes de Guadiana

Sin embargo, frente a esta ambigüedad sostenida, cuando no frente a estimaciones aún más confusas, fue Toral Peñaranda quien, de forma definitiva, sienta las bases sobre los orígenes genealógicos de su fundación.

Para él serían los Ortega Porcel y Ortega Messia, descendientes de un Martín Alfonso de Ortega que, en 1487, había adquirido en la collación de San Pedro una casa -la primera de una larga serie de adquisiciones-, los promotores de esta espléndida mansión.

Y de esta manera, cuando en 1560 son enumerados los bienes vinculados al nuevo mayorazgo de la familia, ya figuran "unas casas principales en la collación de san pedro", como residencia e insignia del linaje.

En cualquier caso parece clara una diferencia cronológica entre la edificación del cuerpo principal del palacio, mandado construir por don Andrés Ortega, señor del Alicún, en la última década del XVI, y la ejecución de su torre levantada por Antonio de Ortega y Porcel entre 1611 y 1615, tras la compra de los solares de cuatro casas en el Real.

Esta torre, por tanto, es un añadido bien patente en la organización en planta del conjunto residencial. Un apéndice excéntrico, cuyo fin primordial era dar salida emblemática al palacio a la principal calle de la ciudad, por aquel entonces eje vital del comercio y del tránsito urbano. Un asomarse en perspectiva maravillosa al Real, como ambicioso proyecto cargado de faustos significados.

Será con posterioridad, ya en el siglo XVIII, cuando don Lope de la Cueva, nuevo propietario de la finca -una vez adquirida la mansión y renovada su fachada- impondría su escudo de armas (de ejecución evidentemente posterior) sobre el frontón de la ventana central del cuerpo palaciego, elevado sobre las armas de sus antiguos dueños, Ortega-Porcel y Valencia Molina.

El cuerpo residencial de estas casas, de neta concepción cúbica, proyecta al exterior dos fachadas de semejante composición.

Éstas, labradas entre 1599 y 1601 por Pedro del Cabo "El Viejo", uno de los maestros en cantería locales herederos de la mejor tradición vandelviriana, presentan en su planta baja un zócalo acabado en toro y pequeños vanos rematados por simples guardapolvos.

La superior, tras una sencilla moldura a modo de cincho, plantea amplios ventanales de moldura en acodo, u orejas salientes, coronados por frontis triangulares partidos y apeados sobre ménsulas. En sus tímpanos abiertos, alternancia de escudos (principal) o pequeños cuerpos almohadillados en forma de cartela.

La torre, "de gusto ampulosamente renacentista" -como afirmara Laínez- es pieza esencial para una cabal comprensión de la arquitectura manierista de la comarca, sólo comparable al diseño algo más provinciano -aunque esencialmente inspirado en la producción de Francisco del Castillo- de la fachada de la antigua Universidad de Baeza.

A título descriptivo ésta consta de cuatro cuerpos. El primero es mera repetición del cuerpo inferior del palacio. Mas el segundo, como los restantes, está formado por tres grandes vanos, siendo el central en esquina.

Su decoración es similar en todos: columna toscana de mármol blanco, a manera de mainel, en la ventana esquinada, estípites antropomórficas, corintias con pie vegetalizado, moldura de soga o funículo y entablamento con friso de decoración vegetal -muy geometrizada y esquemática-, al que se le añade moldura de tacos y la correspondiente cornisa.

Sobre ésta, y a manera de edículos, encontraremos los magníficos escudos sobre filacteria.

En el tercer cuerpo las estípites femeninas han sido sustituidos por hermes; también el orden, esta vez jónico, que de nuevo es invertido.

Por fin, el cuerpo ático, absolutamente tradicional, es un nuevo remedo de la conocida composición de Vandelvira para el Palacio Vela de los Cobos.

El magnífico desarrollo de todo este aparato decorativo, donde se combinan elementos vernáculos como su galería superior, o el uso de ventanas "de doble haz", con ingredientes netamente foráneos, de origen flamenco y transmisión libresca, no oculta su principal función propagandística y ostentosa, que no es otra que el verdadero despliegue de todo un árbol genealógico familiar.

Palacio de Los Condes de Guadiana

Un manifiesto contundente del talante nobiliario, exponente de la desafiante personalidad de su comitente, hombre arrogante y violento, como nos lo describe indirectamente -a título de anécdota- las cláusulas del codicilo cerrado dejado por su padre:

"Mas traiga a la dicha partición -ordena Andrés Ortega- el dicho don Antonio de Ortega su hijo ciento e veinte ducados que pagó por él a un criado del doctor de la Rivera Alcalde mayor que fue desta ciudad en razón de una herida que el dicho don Antonio le dio. Mas traigan a la dicha partición otros veinte y ocho ducados que dio a un hijo de Juan García albañil vecino de Úbeda por otra herida que le dio. Mas traiga a la dicha partición quarenta ducados que pagó por el de un estupro a Isabel Martínez lo cual manda se cumpla por discargo de su conciencia".

El espíritu medieval, desafiante y orgulloso, no parece haber sido sepultado del todo con los nuevos aires del Renacimiento que, unos años antes, hubiera respirado la ciudad. Y la cita anterior, aunque extensa, no es baladí.

Ella nos muestra el recrudecimiento de ciertos comportamientos anacrónicos, de ciertas actitudes supuestamente superadas, que encuentran su correlato ideológico en la recuperación arquitectónica de modelos parlantes cuya concepción formal y simbólica se revisten del viejo disfraz, crepuscular y caballeresco, de otras épocas.

La torre, protagonista absoluta del nuevo espacio edificado, es mucho más que un inveterado elemento de prestigio, es la metáfora de un antigua identidad nobiliaria.

Fuente: Úbeda Renacentista ©Arsenio Moreno Mendoza, 1993

 

 

Es llamado así por su pertenencia durante mucho tiempo a los descendientes de D. Lope de la Cueva y Guzmán, primer Conde de Guadiana desde 1711.

El palacio se edificó en la última década del siglo XVI y su torre posteriormente en el siglo XVII -entre 1611 y 1615-, concebida como un apéndice para mostrarse a la calle Real.

La torre consta de cuatro cuerpos. El primero es una repetición del cuerpo inferior del palacio. El segundo y tercero tienen un esquema similar, formado por tres grandes huecos, el central esquinado, con columna dórica de mármol blanco a modo de mainel, con estípites antropomórficos a ambos lados, sobre los que se eleva entablamento y cornisa con molduraje clásico, rematado por los escudos de la familia coronados con frontones curvos. Por último, el cuerpo ático es un elemento vandelviriano junto con el balcón esquinado, como podemos apreciar en el Palacio Vela de los Cobos de Vandelvira, que incluye estos motivos.

En la torre se combinan elementos tradicionales de la zona con otros de origen flamenco y basados en láminas de edificios que se difundían por esa época. El gran decorativismo que posee nos muestra su carácter ostentoso y propagandístico, destacando la heráldica que nos habla de la genealogía familiar.

Esta obra está cargada de un simbolismo retardatario marcado por la mentalidad trasnochada de una antigua nobleza, que retoma la torre como elemento simbólico representativo de esta clase, recordando las antiguas torres de los castillos, aunque utilizando el nuevo lenguaje renacentista en un contexto urbano cuya funcionalidad defensiva ya no tiene sentido.

En la ciudad nos encontramos otros ejemplos similares de palacios renacentistas con torre, con la misma significación que en éste, como el del Marqués de Mancera.

Fuente: Guía de Úbeda. Ciudad de Renacimiento. Editado por Ceder "La Loma" y realizado por el Módulo de Promoción y Desarrollo de la Escuela Taller de Úbeda. Ayuntamiento de Úbeda 1995

 

 

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Fecha de la última actualización 21/08/04


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